Últimos días en la isla sur. Sobrevolando los glaciares y kayak en Abel Tasman

Nuestros días de exploración por la isla sur estaban acabando, pero aún nos quedaban muchos rincones por descubrir. Demasiados sitios  para tan poco tiempo… Así que, nos dirigimos directamente hacia los glaciares Fox y Franz Josehp. En un primer momento, ya que no nos quedaba mucho tiempo, pensamos en ver sólo uno de los glaciares, pero, ¿cuál escoger? Los dos parecían tener vistas impresionantes, así que decidimos finalmente visitar los dos, tampoco nos iría de un día más… Por suerte, en esta zona es muy fácil hacer acampada libre, ya que la carretera está repleta de entradas accesibles y escondidas. Un alivio para nuestros ajustados presupuestos alienígenas. Además, al estar alejados de los pequeños núcleos de población terrícolas, podíamos disfrutar de unos de los cielos estrellados más bonitos que hemos visto, ¡incluso pudimos ver algunos glowworms al lado de la carretera!

Nuestra furgo en una noche estrellada
Los cielos estrellados de los glaciares, nos dejaron maravillados!

El primer glaciar que decidimos visitar fue el glaciar Fox. Desgraciadamente las lluvias de hacía unos días habían dejado el camino en muy mal estado y habían cerrado el acceso. ¡Al final el destino escogió por nosotros! Así que decidimos aprovechar que estábamos por allí para hacer alguna otra ruta. Recorrimos la ruta del lago Matheson, que según decían, en días claros sus aguas reflejan el monte Cook y el Tasman, como si fuera un espejo. Pero ese día soplaba el viento, así que ni espejo ni nada. Eso sí, las vistas como siempre, muy bonitas.

Glaciar Fox a lo lejos
El glaciar Fox desde lo lejos
El lago Matheson y Monte Cook al fondo
El lago Matheson no reflejaba nada…

Al día siguiente nos dirigimos a recorrer la ruta que lleva al glaciar Franz Joseph. Como casi todas las atracciones turísticas que salen en las guías, estaba plagado de turistas que, como nosotros, querían una foto lo más cerca posible del glaciar, aunque lo de cerca es relativo, ya que, por razones de seguridad, no te dejan acercarte demasiado y te tienes que conformar con ver el glaciar desde lo lejos.

El glaciar Franz Joseph a lo lejos
El glaciar Franz Joseph desde el inicio de la ruta
Agua brollando de las paredes
Cómo era de esperar, agua a cascoporro
Franz Joseph a lo lejos
Franz Joseph desde lo lejos, muy lejos… Y cada vez lo estará más

No contentos con ver Franz Joseph desde la distancia y como no habíamos podido disfrutar de nuestro paseo en Kayak por los fiordos por culpa del mal tiempo, los súper amiguetes de los terrícolas Albert y Silvia nos financiaron un paseo por los glaciares en helicóptero, una nave voladora pequeñita y con forma de huevo. Así que al día siguiente nos subimos al aparato y disfrutamos de unas vistas espectaculares desde las alturas. Sin duda, otra de las experiencias inolvidables de este viaje.

EL Glaciar Fox visto desde el cielo
¡El Glaciar Fox visto desde el aire impresiona más!
Vistas desde lo alto del glaciar Fox
Paseando por la nieve, al ladito del nacimiento del glaciar, todo un lujo!

A la mañana siguiente, volvimos a emprender la ruta, nos esperaban otras piedras con formas extrañas que los habitantes de esta zona llaman Pancakes Rocks, por el parecido que guardan, según ellos, con este dulce. No deja de sorprendernos la imaginación que tienen estos terrícolas para poner nombres a los lugares.

Las Pancake Rocks
Las famosas piedras «tortitas»

Antes de continuar hacia el siguiente destino, aprovechamos para descansar un poco en Greymouth y disfrutar de su piscina pública con spa por sólo 5$, una de las pocas veces que hemos pagado una entrada con gusto.

Finalmente, los últimos días en la isla sur los pasamos en Abel Tasman, una zona costera conocida por la ruta que lleva el mismo nombre, el Abel Tasman Coastal Track y que se realiza en varios días. Pero nosotros tan sólo disponíamos de dos días, así que el primero, nos lo tomamos con calma y nos fuimos a visitar el Riuwaka Resurgence, una piscina natural donde nace el río Riuwaka y que es sagrado para los maorís. De hecho, dicen que quien se baña en sus gélidas y cristalinas aguas, disfrutará de buena salud todo el año. Albert ha podido comprobar que la leyenda no era cierta…

Entrada del camino hacia Riuwaka Resurgence
La entrada del camino no tiene pérdida
Las aguas del río Riuwaka
Las aguas del río Riuwaka son cristalinas y están congeladas
Nacimiento del río Riuwaka
De ese agujero, nace el río Riuwaka

El segundo día decidimos hacer otra de nuestras locuras alienígenas estilo Tongariro: recorrer una parte en Kayak y volver caminando, ya que el simpático chaval que nos alquiló los kayaks, nos había dicho que era muy fácil y era posible hacerlo en 2-3h. Ahora sabemos que no hay que fiarse siempre de la palabra de un terrícola… Después de pasarnos 8h en kayak (eso sí, parando a hacer millones de fotos a las colonias de focas), lloviendo y pelados de frío, llegamos a la zona de recogida del kayak a las 4 de la tarde y ¡oh, sorpresa! El pateo de vuelta era de 12 km a hacer en 4-5h. Y mientras caminábamos raudos para evitar que se nos hiciera de noche, íbamos maldiciendo al terrícola que nos alquiló los kayaks, a la vez que disfrutábamos de unas vistas del atardecer maravillosas.

Vistas de Abel Tasman
La zona de Abel Tasman es muy bonita, cuando no llueve
Nuestro kayak en la orilla
Paseando con el kayak puedes parar en playas tan bonitas como esta
Focas a lo lejos
Buscando las colonias de focas! Allí hay una!
Una de las playas en Abel Tasman
Por suerte cuando dejamos el kayak en la playa, el tiempo mejoró
Paisajes de Abel Tasman
Los paisajes de la vuelta hicieron que nos distrajéramos del cansancio

1 comentario en “Últimos días en la isla sur. Sobrevolando los glaciares y kayak en Abel Tasman

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