La ruta del colesterol del Monte Cook

Después de nuestra experiencia con la grúa en Kaikoura y tras una breve parada en Christchurch para aprovisionarnos y hacer un poco de turisteo por la ciudad, nos dirigimos al monte Cook o monte Aoraki. De Christchurch lo que más nos impresionó fue la cantidad de edificios medio derruidos por el terremoto de 2011, que contrastaban con edificios de reciente construcción de estilo más moderno. No deja de sorprendernos la capacidad de recuperación que tienen estos terrícolas.

La catedral de Christchurch sigue esperando ser reconstruída
El Arco del Puente de la Memoria
En el memorial del terremoto de 2011, hay grabados los 185 nombres de las personas que perdieron la vida

Después de comernos una pita griega que nos recordara algo de la comida mediterránea, pusimos rumbo a nuestro siguiente objetivo. Antes, queríamos hacer parada en el lake Tekapo, muy conocido por sus aguas turquesas y sus paisajes nevados. ¡Y tan conocido! No había rincón que mereciera una foto que no se encontrara repleto de turistas asiáticos. Autobuses cargados de estos personajes escandalosos, acaparaban cualquier paisaje.

Además, al ser un lugar tan turístico, la acampada libre estaba prohibida en toda la zona, así que nos marchamos de allí decepcionados y con ganas de llegar al monte Cook. Lo único que mereció la pena de la parada en el lago Tekapo, fue poder ver en directo y a pocos metros de nosotros, cómo un halcón se llevaba volando a duras penas un conejo. Nos quedamos tan asombrados que no nos dio tiempo a sacar las cámaras, pero lo recordaremos siempre.

The Church of the Good Shepherd, imposible de fotografiar sin algún turista en medio…
Las aguas turquesas del lago Tekapo, bueno no son para tanto
El lago y las montañas acabaditas de nevar…
Buscando un free camping… misión imposible!

Tras una noche helada y pasada por agua -ya nos estamos acostumbrando a que llueva cada día- nos pusimos de nuevo en marcha hacia nuestro siguiente objetivo: hacer unos trekkings por el monte Cook y el glaciar Tasman, que dicen que es el más largo de Nueva Zelanda. Pero al llegar a la zona, los carteles malditos de “No freedom camping” volvieron a aparecer por todas partes. Si querías acampar, tenías que hacerlo en la zona de acampada gestionada por el DOC (Department Of Conservation) que vendrían a ser los Agentes Rurales neozelandeses. Pero nosotros que somos unos alienígenas muy tozudos, no queríamos desistir, sabíamos que habría algún rincón donde los rangers no podrían llegar y que nos estaba esperando. Y así fue. En un rinconcito debajo de un puente y con unas vistas inmejorables.

El lugar que encontramos para acampar en el monte Cook, era inmejorable!
Las vistas desde nuestro freedom camping

Pero los rangers aquí son muchos y lo tienen todo controladito, así que a la mañana siguiente tuvimos la agradable visita de uno de ellos que venía a recordarnos que a las afueras del pueblo, había la zona de acampada del DOC. Por suerte, tan sólo vino a avisarnos, pero en realidad en la zona en la que habíamos acampado, no estaba prohibida la acampada libre. Después de desayunar, fuimos entusiasmados a hacer el trekking de “Hooker Valley Track que llevaba hasta el lago con mismo nombre desde donde tenías unas vistas imponentes del monte Cook. Realmente las vistas eran imponentes, pero el trekking vendría a ser una ruta del colesterol de Nueva Zelanda, lleno de grupos de chinos y japoneses, runners, abuelos paseando con sus nietos y señoras con pamelas y palos selfie.

En la ruta del Hooker Valley Track, hay unos paisajes impresionantes
Aunque no lo parezca, era difícil hacer una foto sin espontáneos
Más paisaje…
Uno de los puentes colgantes del camino
Estas florecillas se llaman Giant Buttercup
Y después del camino, llegas al lago Hooker con el Monte Cook al fondo y el glaciar.

Así que, de nuevo algo decepcionados, decidimos que al día siguiente haríamos una parte del Ball-Hut track un trekking más exigente en el glaciar Tasman, donde al menos los chinos y japoneses no se atreviesen a ir. Pero el destino nos tenía preparado otro plan. Como tan sólo nos quedaba un cuarto de depósito y para ir al glaciar Tasman debíamos hacer unos 20km, decidimos ir a repostar a la única gasolinera del pueblo. Pero ésta se había quedado sin gasolina 91 -de la que se alimenta Rocket- y solo tenía diésel. La siguiente gasolinera más cercana se encontraba a 65km de allí, así que decidimos no tentar a la suerte y dejar el glaciar Tasman para la próxima vez que volvamos a Nueva Zelanda. Nuestro próximo destino nos estaba esperando!

1 comentario en “La ruta del colesterol del Monte Cook

No te cortes y comenta!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.