Cruzamos a la isla sur. Kaikoura y nuestra experiencia con la grua

Después de recuperarnos del reto del Tongariro, continuamos nuestra ruta hacia Wellington para coger el ferry que nos llevaría hasta la isla sur. Pero como teníamos reservado el barco para el día siguiente a las 13:30, decidimos hacer noche en Pauatahanui en el campsite Battle Hill Farm Forest. Allí pudimos hacer nuestra primera hoguera al aire libre, mientras cenábamos unos nachos con guacamole al más puro estilo campestre.

A la mañana siguiente, nos levantamos temprano y en poco más de media hora llegamos a la ventosa Wellington, que parecía una ciudad fantasma con tantos locales cerrados y a penas gente por las calles. Así que decidimos aprovechar el wifi gratis de un Mc Donalds cercano para hacer tiempo hasta que saliera nuestro ferry. Las tres horas y media que duraba el trayecto, pasaron rápidas disfrutando de las vistas desde el barco y preparando nuestra ruta por la isla sur.

 

Trayecto a Picton

 

Nos pasamos todo el trayecto haciendo fotos…

 

Y allí estaba Picton, esperándonos con los brazos abiertos!

 

Al llegar a Picton fuimos directamente a un camping cercano, uno de los mejores que hemos pisado el Parklands Marina Holiday Park (que conste que no nos pagan nada por decirlo), y aprovechamos las barbacoas para probar los filetes de ternera de estas tierras, que para algo tienen tantas vacas. Hay que decir, que en realidad es cómo si nos los hubiéramos hecho a la plancha porqué aquí, a pesar de que tienen mucha cultura de la barbacoa no saben lo que es la barbacoa de carbón o de leña, y normalmente las tienen de gas. Tienen que aprender mucho todavía estos neozelandeses!

Nuestra primera parada en la isla sur fue Raikoura, donde además de comer algo de pescado y marisco esperábamos ver algunos animales más además de ovejas y vacas. Y tuvimos suerte, ya que nos encontramos con unas simpáticas focas nada más llegar.

 

Las focas de Kaikoura nos saludaban desde las rocas

 

Foca muy a gustito

 

Foca saludando

 

No son focas, son cormoranes

Y cómo con tanta foto a las focas se nos había hecho tarde, decidimos acampar libremente por la costa, y a la mañana siguiente hacer la ruta del Kaikoura Peninsula Walkaway y parar a comer en algún puesto callejero típico del lugar, y probar el cangrejo o la sopa de pescado.

 

Esas montañas estaban acabaditas de nevar

 

Kaikura es bonita porqué sí

 

Pero la costa estaba abarrotada de campings de pago, así que decidimos dejar el marisco y la caminata para otro lugar y tomar rumbo a Christchurch, haciendo noche por el camino en alguna zona más interior y menos turística. Encontramos un sitio apacible al lado del río Waiau Uwha, dónde hicimos nuestra segunda hoguera aunque no con mucho éxito, ya que hacía tanto viento y frio que tuvimos que meternos en la furgoneta para no morir congelados.

 

Nuestra zona de acampada libre

Y después de pasar una noche tormentosa (de tormenta), al día siguiente preparamos nuestras cosas para ponernos en marcha de nuevo, pero fue entonces cuando advertimos que Rocket, nos avisaba de que le faltaba aceite, y al comprobarlo vimos que efectivamente, tenía el nivel muy bajo. Como somos inexpertos en la mecánica de estas máquinas terrícolas, y con el miedo a tener una avería mayor que no arruinase el viaje, decidimos aprovechar que habíamos contratado la asistencia en carretera con nuestros amigos de AA y llamamos para pedir una grúa.

 

Help! Estamos aquí!

Pero las cosas no son tan sencillas en estas tierras tan poco habitadas, y tuvimos que esperar 4 horas a que la única grúa del lugar viniese a nuestro rescate. Tras la espera, finalmente apareció la grúa que debía sacarnos de aquella situación. Pero nada más lejos de la realidad. La grúa no sabemos para qué servía exactamente, ya que no llevaba ni aceite ni remolque, eso sí, traía dos neozelandeses con muy pocos conocimientos de mecánica y muy buen humor, y nos sugirieron que le echásemos aceite de cocinar. ¡Qué cachondos!

Finalmente la solución que nos dieron fue que nos fuésemos con la camper despacito, despacito, hasta el mecánico más cercano, que estaba a tan sólo 30 km. Tardamos 45 minutos, yendo despacito, despacito, y el mecánico nos dijo que Rocket no tenía nada más que un nivel bajo de aceite, y que estaba en perfectas condiciones para continuar haciendo kilómetros.

Aliviados de que no hubiera sido nada, y de haber pagado tan sólo 22$ por la visita al mecánico, continuamos nuestro camino hacia el sur.

Los amigos del seguro de AA, nos llamaron más tarde preocupándose por cómo se había solucionado nuestro problema, y al explicarle que la grúa no pudo hacer más que bromas y que finalmente nos habíamos tenido que buscar la vida, su respuesta fue un “Oooooh, lo siento mucho”. Muy profesionales esta gente de AA, esperamos no tener que volver a recurrir a ellos…

Y acabamos el largo día acampados al lado de la playa de Kuaikuku beach, escuchando el mar de fondo y pensado en lo afortunados que habíamos sido.

 

Qué bonita la playa de Waikuku

 

Los alrededores de la playa de Waikuku también eran muy bonitos

 

 

3 comentarios en “Cruzamos a la isla sur. Kaikoura y nuestra experiencia con la grua

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